Como en tantos otros aspectos de nuestra vida, la pandemia ha tenido un gran impacto en nuestra forma de comer y lo seguirá haciendo en los próximos años. La crisis ha producido un cambio considerable en nuestro estilo de vida y hábitos de consumo, con una clara tendencia hacia la autosuficiencia y a la buena comida hecha en casa.

De todas formas, poco de lo que los expertos del sector de la alimentación están prediciendo es completamente nuevo: en gran medida, se trata de tendencias y hábitos de consumo hasta ahora minoritarias, ligadas a modelos más respetuosos con el planeta y que priorizan la salud. 

A continuación, te contamos cuales son las 10 tendencias que (creemos) han llegado para quedarse, de entre las publicadas en el informe Tendencias globales de Alimentos y Bebidas 2021, de la agencia de inteligencia de mercado Mintel.

El Realfooding es un movimiento que defiende la divulgación y consumo de la comida sencilla, la de verdad o de toda la vida, dejando de lado la comida procesada o lograda tras muchas elaboraciones.

En una dieta real-fooder difícilmente encontrarás productos ultra procesados como: refrescos y bebidas azucaradas, bollería, zumos envasados, chucherías, salsas artificiales, pescados y carnes procesadas, etc.

El uso de grasas de origen vegetal en la cocina se está haciendo muy popular, como el consumo de aceites de oliva, de coco o de aquellos provenientes de frutos secos.

Son ingredientes muy saludables y equilibrados que, además, son perfectos para el día a día al ser grandes fuentes de energía, como es el caso del aguacate o de las aceitunas.

El picoteo ya no tiene porqué ser sinónimo de alimentarse mal. De hecho, son cada vez más los nutricionistas que recomiendan comer varias veces al día en menor cantidad.

Ya existen muchas alternativas de snack saludables: frutas, cremas vegetales como el hummus de garbanzos o de berenjenas, el guacamole, los frutos secos…

El concepto de Slow Life suma cada vez más adeptos, también cuando se trata de cocinar y comer: el Slow Cooking gana cada vez más terreno, disfrutando de las ventajas y sabores de la cocina a fuego lento: se entiende la cocina como un momento placentero sin prisas, tanto en la preparación como en la degustación, sea a solas que en compañía.

Por razones ambientales y por necesidades económicas, la cultura de usar y tirar tiene cada vez más detractores frente a las 3R’s: reducir, reutilizar y reciclar.

En gastronomía, esto se traduce en el aprovechamiento de excedentes para crear nuevos platos, redescubriendo nuestras despensas, dando una nueva vida a las sobras del día anterior o incluso sembrando las semillas de frutas y verduras que hemos utilizado.

El teletrabajo, las restricciones y el cierre de la hostelería en algunos territorios, ha llevado a muchos a recrear en casa los menús de sus restaurantes favoritos, conduciendo a un incremento de la cocina en el hogar.

Especialmente entre los más jóvenes, que encuentran en las redes sociales vídeos de recetas, consejos culinarios y trucos que les permite experimentar nuevos tipos de cocina y sabores en sus platos.

Descubre aquí nuestras vídeo recetas

imagen de paella con enlace de acceso sección videorecetas

También las búsquedas online relacionadas con «sistema inmunitario» y «alimentos» han aumentado de forma abrumadora en los últimos meses. El 46% de los consumidores en España coincide en que la COVID-19 les ha hecho incorporar a su dieta más nutrientes para reforzar el sistema inmunitario.

Los alimentos cargados de vitaminas, minerales y probióticos serán claves este año como forma de fortalecer nuestro sistema inmunitario.

Además, entre el consumidor europeo, se observa una fuerte inclinación por los alimentos y bebidas ecológicas, por ser más saludables y más «limpios», es decir, libres de pesticidas, componentes químicos, aditivos artificiales o conservantes.

De hecho, una cuarta parte de los españoles piensa que los alimentos y bebidas ecológicos son más seguros que los productos convencionales, y el 54% afirma que los consume porque son más sanos.

Crece el interés por productos locales y de temporada, sea porque los consumidores demandan una mayor transparencia sobre el origen de los ingredientes que usan, que como forma de ahorro para intentar reducir el gasto en su cesta de la compra.

Además, la apuesta por los productos locales también es una forma de apoyo a las comunidades y negocios de proximidad, ligado a un sentimiento de pertenencia y responsabilidad medioambiental. El 34% de los españoles afirma comprar más en los negocios locales desde el comienzo de la Covid-19.

El estrés generado por la pandemia, el teletrabajo y las restricciones de movilidad, han hecho que nos refugiemos más que nunca en el placer que nos proporciona la comida. Caprichos que introducimos en nuestra dieta y que hacen que nos sintamos mejor y aliviemos el estrés acumulado.

De hecho, el 85% de los españoles coincide en que lo que comemos tiene un impacto directo en nuestras emociones, y el 74% afirma que encuentra bienestar en aquellas cosas que les recuerdan su pasado: los dulces de nuestras madres o los guisos de nuestras abuelas, nos retrotraen a los tiempos felices de la infancia.